COMPORTAMIENTOS Y CARENCIAS QUE AFECTAN A LA “CONVIVENCIA Y CALIDAD DE VIDA”
Los valores de respeto, responsabilidad, solidaridad y cooperación, esenciales para compartir los espacios comunes y garantizar la convivencia y el bienestar de todas las personas, se ven con frecuencia afectados por comportamientos sociales inadecuados y actitudes egoístas y mezquinas; un incivismo que mina la convivencia.
En el ámbito de nuestras localidades no somos ajenos a estos fenómenos de comportamientos ni a esos vientos que traen el virus de la confrontación, con la pretensión de imponer una visión o intereses particulares con desprecio de los demás.
Igualmente, en San José y El Pozo, la convivencia y el bienestar también se ven comprometidos por carencias en infraestructuras, equipamientos y servicios, así como por un modelo de desarrollo económico basado en un turismo estacional y masificado. Este fenómeno ejerce una fuerte presión sobre el medio ambiente y los recursos naturales, agudiza las carencias existentes, y somete a las infraestructuras y servicios locales a un nivel de estrés para el que no están adecuadamente dimensionados.
Por ello, el desafío en nuestro caso es triple: fomentar el civismo; reorientar el modelo de desarrollo económico y su impacto en el territorio; y adaptar los servicios, infraestructuras y equipamientos a las necesidades reales de la población.
Se trata, por tanto, de situar en primer lugar los problemas que requieren soluciones urgentes, relacionados fundamentalmente con los efectos de comportamientos humanos inadecuados y con la pasividad o inhibición de los poderes públicos competentes.
En segundo lugar, se trata de exigir soluciones a las carencias y replantear el modelo económico de desarrollo, reclamando a quienes tienen la competencia y responsabilidad en cada materia que actúen con eficacia y compromiso.